El 25 de mayo de 2025 el Real Madrid anunciaba al mundo el regreso de uno de sus hijos pródigos con el fichaje de Xabi Alonso como reemplazo de Carlo Ancelotti al mando del banquillo.
Se presagiaba una nueva era de gloria para la legendaria institución, sobre todo porque el mítico dorsal 14 merengue venía de lograr algo casi imposible, ganar la Bundesliga destronando al todopoderoso Bayer Munich, que llevaba una racha de ¡once campeonatos consecutivos!
Las ilusiones se vendieron y la afición blanca volvió a creer luego de una temporada en la que su equipo se fue en blanco. El comienzo fue muy halagüeño con siete victorias en línea, seis en liga, daban a entender al mundo que todo regresaba a la normalidad.
Menos de ocho meses después la burbuja se rompió y este lunes 12 de enero el Real Madrid lanzó el comunicado oficial destituyendo a Alonso de sus funciones como DT del equipo principal.
¿Las razones? Haber perdido una ventaja de cinco puntos en la liga contra su acérrimo rival el Barcelona y haber perdido dos partidos en Champions, su competición predilecta. Pero lo que colmó la paciencia de Florentino Pérez fue derrota sufrida el domingo en la final de la Supercopa de España contra los catalanes.
Lo cierto es que el Real Madrid, con Xabi Alonso al frente, fue uno antes del primer clásico de temporada donde vencieron de manera convincente al Barcelona y otro completamente diferente después de ese juego. Vinieron disputas internas con Vinicius, y otros jugadores que al parecer le perdieron el respeto a su entrenador, cuestiones externas con el arbitraje y todo se vino abajo.
Más tarde la entidad blanca anunció que su sustituto sería otro exjugador, Álvaro Arbeloa. Y sinceramente, para tener a Arbeloa en el banquillo mejor se hubieran quedado con Alonso. Si vas a echar a tu entrenador antes de finalizar la temporada, tiene que ser para traer un Jurgen Klopp, un José Mourinho o alguien de la talla de ellos.
De manera general, la sensación que queda es que el Real Madrid no fracasó con Xabi Alonso, sino que no se le dio tiempo a triunfar. Y cuando un club vive permanentemente atrapado en la urgencia de títulos, corre el riesgo de devorarse incluso a los suyos.
Títulos aún quedan tres en disputa (Champions, Copa del Rey y Liga) así que todavía habrá mucho que hablar. Amanecerá y veremos.